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sábado, 12 de abril de 2014

UNA PELÍCULA: NOÉ... ha merecido pagar el precio por ver una pelicula que, en principio, no pensaba ir a ver (PARA UN ANÁLISIS EN CLAVE "RSE")


Esta noche nos proponíamos ir a ver una peli que me ha recomendado todo el mundo, "ocho apellidos vascos", pero no había más sitio que en la segunda fila... asi que hemos renunciado a verla porque igual los apellidos no los veríamos bien, pues son infinitos algunos de ellos. Así las cosas como el plan era cine, acompañado de mis hijos y de mis padres como escoltas, pues hemos visto la cartelera del cine e inmediatamente he visto que me cuadraba la de "NOÉ" , pues era una historia bíblica de las que les gustan a mis padres y, asimismo, contenía el mínimo de acción para que no se me durmieran los peques, pues recordaba que acción y ritmo sí que tenía la peli pues algún trailer ya había visto sobre ella, aunque, he de  reconocerlo, con cierta falta de atención fruto de algún que otro prejuicio del tipo "Vaya, vaya, otra de la biblia! Y mira, mira, ahora llega justo para la Semana Santa!".

Así que pensado, sugerido y aceptado por tan inmejorable compañía. He entrado y ha empezado lenta, para mi gusto por supuesto, por lo que me he entretenido mirando el móvil y contestando a mensajes de guasap... hasta que ha ocurrido algo un tanto frecuente en mi cotidianidad: mi móvil se ha quedado sin batería, pues apenas tenia antes de entrar, como siempre me suele pasar, joé, todo debe decirse :)). Así las cosas, me he visto obligado a elegir entre ver la pelicula o "echar un pestañeo" y, obviamente, he optado por lo segundo, más que nada por el sincero temor de avergonzar a mi familia ante un eventual ronquido que hiciera crujir la oscura sala. ¡Ea! Que he centrado mi atención en la pantalla y me he dicho, bueno, vale, tampoco está tan mal... hay buenos actores (Russel Crowe, quien cada vez se mejora más, y una debilidad personal, la Connelly, Jennifer Connelly..., quien hace mucho que ha demostrado que está entre las mejores actrices del mundo) y el director es otra gran debilidad (Darren Aronofsky, quien es, sencillamente, un genio... total; si bien el apellido tiene miga, no es para darle gracias a los ancestros la verdad, porque puestos a especular... parece que quisieron lograr algo místico y lírico, pero les quedó más bien surrealista o, más llanamente, un tanto grotesco... "Aaron del Cielo"). 


Bromas a parte, pues reitero que Aronofsky es una completa debilidad, ante esta situación ya empecé a prestarle atención de verdad a la pelicula: Y, al ratito de hacerlo... todo iba a ritmo de inciar a dormitar, la verdad, hasta que de pronto... ¡zás! Empieza realmente la película para mí... espero que alguien que la haya visto se atreva a conjeturar el momento al que me refiero, pues hay un antes y un después del mismo :-)). 

A partir de entonces toda mi atención: me pongo más analítico, no puedo evitarlo, en fin será cosas de la edad: La historia mezcla cosas de aquí y de allá, es cierto, seguro que los críticos le darán su cañita... porque si no no duermen bien por las noches, claro. Pero lo cierto es que la pelicula entretiene, engancha y, sin ser la gran obra maestra de Aronofsky, sí que invita a pensar sobre cosas como ser padre y el amor hacia los hijos y, en su caso, hacia Dios. 

Es curioso que en la pelicula aflore un grandísimo dilema, jeje, pues se le plantea al protagonista principal, que ya hizo una película con ese nombre (también muy muy buena). Un dilema crucial, sin duda. Y paralelamente la Connelly, tan ella, tan mía, tan de todos aquellos que amamos la dulzura y la sobriedad... lo sé, lo sé, también ella es otra debilidad, lo sé (como Hillary Swank, por supuesto). Pero es que de nuevo vemos a la Connelly con Crowe (la otra vez fue en la imprescindible película de "Una mente maravillosa", por la que recibió el oscar), y de nuevo planteando ese tipo de preguntas que no siempre tienen una sóla respuesta. Es fascinante Jennifer Connelly, o al menos no deja de parecérmelo una y otra vez... :)). Vamos, como suele decirse, es una de esas mujeres que uno querría tener de vecina para ir a pedirle la sal... 

En fin, no cuento más... sólo que tiene la virtud de hacerme sacar, precisamente, algo de sal del lagrimal... lo que no siempre se logra. No es una obra maestra, efectivamente, pero me he entretenido, me he emocionado y... creo que cuando salga en dvd la compraré para volver a verla más lenta y pausadamente, porque como padre no podré dejar de hacerlo... 


Así que muchas gracias Darren Aronofsky, miles de gracias como siempre... sigues entreteniéndome... Millares no... millones de gracias.


¡Ahhh...! Se me olvidaba el porqué de haber realizado esta entrada a tan altas horas de la madrugada (con las cuatro y media ya). No es dificil deducirlo, puesto que cuando voy al cine jamás logro desprenderme de mi condición de jurista, y mira que lo hago para desconectar, pero ni por esas, vamos. De modo que no he podido dejar de ver referencias a la RSE (digo ver y no aprehender porque la idea en cuestión es muy muy evidente, al menos para mí y/o quienes se hayan familiarizado con la RSE). Por eso he hecho esta entrada, no porque me cueste hoy conciliar el sueño, en absoluto :)). Lo he hecho porque puede afirmarse que la película también tiene una lectura en clave de RSE (Responsabilidad Social de las Empresas). Por tanto, a ver quien tiene a bien contestarme sobre ello, bien porque se anime a ir o bien porque ya lo haya hecho. Espero que, pese a estar de vacaciones, tengáis a bien contestarme a lo propuesto en esta entrada y, por tanto, a aventurarse a indicar por dónde se podría advertir ese guiño a la RSE... 


Por favor, si no la habéis visto, no dejéis de ir a verla, creo que os entretendrá, muy especialmente si pensáis que no sólo seréis hijos sino que antes o después también seréis padres :-)). Ni qué decir tiene que quienes ya lo sean... podrían ignorar el consejo, por supuesto, pero habrían perdido la oportunidad de reafimarse ufanamente en el correspondiente rol de padre o madre, algo que es de todo punnto incomparable a cualquier otro estado, condición y logro personal o laboral. Por esa razón se entiende bien que el género humano, pese a todo el sufrimiento que le suele arrostrar a lo largo de su existencia, no esté en riesgo de supervivencia... no lo estuvo en el pasado y tampoco lo estará en el futuro, doy fe. Un fuerte abrazo a tod@s, felices vacaciones de Pascua.

Aquí os dejo de nuevo el TRAILER DE LA PELICULA "NOÉ"

miércoles, 2 de abril de 2014

¿Por qué la RSE es «"Responsabilidad" "Social" de los "Empresarios"»? (I)


Me he percatado esta semana en la clase de "Responsabilidad Social de la Empresa" de 4.º de Grado de Relaciones Laborales (Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Ciudad Real, UCLM) de una sorprendente y preocupante falta de comprensión generalizada sobre la definición y caraterización jurídica y extrajurídica de RSE. aunque querría pensar que ha sido un olvido puntual, pero, para mi pesar, no ha sido así sino que, cual increíble abducción extraterrenal, este olvido o confusión ha afectado a la generalidad y totalidad de los alumn@s de la clase, que ayer podrían ascender a un@s veintitantos o una treintena. 

Ayer, martes 2 de abril, desde la innovadora lógica docente del "trabajo cooperativo" propia de las TIC, una alumna avezada, Cristina Córdoba Camacho, valientemente abrió la temporada de exposiciones de clases, en concreto con una intervención que llevaba por título "Evolución doctrinal o dogmática sobre el concepto y caracterización de la Responsabilidad Social Empresarial, desde los años 70 hasta hoy: Análisis de autores". Nos ha dado noticia del devenir histórico del concepto dogmático o doctrinal de la denominada Responsabilidad Social de la Empresa o RSE. La exposición en sí ha sido excelente, Cristina nos ha demostrado que está dotada para hablar en público y, no sólo eso, sino que lo ha hecho con gracejo y elocuencia, ya se lo he dicho en la clase. ¿Hablar en público es un don natural? No lo sé, con inmensa probabilidad --desde mi condición de ignorante del tema, vaya por delante-- el ADN también nos informe estructural y biológicamente de ello, pero lo que sí sé con plena certeza y seguridad es que, como todo en esta vida, esa "habilidad" o, como gusta llamar a los pedagogos, "competencia", es susceptible de aprenderse y mejorarse con la práctica y entrenamiento frecuente y continuado, lo que hago constar para aquell@s de vosotr@s que no tengáis esa facilidad natural para hablar en público y transmitir ideas a un auditorio del que, a priori, no se tiene su adhesión o su fe inquebrantable sino que, al contrario, estará conformado, como en el caso de ayer, por unos destinatarios que sean más o menos escépticos con el resultado de la exposición oral.

Cristina Córdoba Camacho lo ha hecho muy bien, nos ha informado del origen más remoto de la RSE, ha partido incluso de Grecia y Roma, para detenerse en la Edad Media y la irrupción de la burguesía comercial que propició un Capittalismo Comercial y, luego, Industrial, así como de la Revolución Industrial y el desarrollo de un modelo empresarial capitalista que dió al traste en la crisis norteamericana de 1929. Se ha adentrado en el pasado siglo XX y nos ha informado de las construcciones más incipientes en RSE a lo largo de los primeros tercios de siglo hasta llegar a la figura de Milton Friedman, premio Nobel de Economía en 1976, quien ya manifestó qué significaba RSE para los empresarios, así lo expresó al gran público, a pesar de haberlo hecho ya previa y académicamente, en 1970 a través de un conocido articulo en el New York Times, al afirmar que "the social responsability of business is to increase its profits", esto es, la RSE de cualquier empresa consiste en generar o aumentar sus beneficios. Es una visión "egoísta" de la RSE, si se me permite, por no afirmar que directamente se podrían incluso decir que defendía su negación, sin más, o, si se prefiere, una negación de la idea actual de RSE, como ya se verá. Friedman vendría a negar que los empresarios debieran preocuparse por contribuir a mejorar el mundo, al contrario, postularía que su mejor forma de contribuir consistiría en cumplir las Leyes que les fueran aplicables y preocuparse fundamental y exclusivamente por maximizar la cuenta de resultados de su empresa, el mayor logro posible de réditos y beneficios, ya que, sólo de esa forma habría, en su opinión, una verdadera aportación a la mejora a la economía de la/s comunidad/es en la/s que se ubique/n o despliegue/n su/s actividades económicas.

Parte Cristina, pues, de la posición doctrinal de Milton Friedman, como epígono de la negación de la cultura empresarial de la RSE para, a continuación, abrir la postura doctrinal contraria, esto es, la de aquellos que postulan precisamente que los empresarios no pueden verse exclusivamente movidos por el objetivo de maximizar sus beneficios sino que deberían --o, por mejor decir, les convendría-- compatibilizarlo con una calculada promoción y satisfacción de los intereses de sujetos que rodean al empresario, tanto interna como extermamente a su empresa, y que se llaman "grupos de interés" (stakeholders). En este sentido, da cuenta de las posturas dogmáticas de Melvin Anshen (1970), Carroll (1979), Drucker (1984), Mulligan (1986), Litzinger & Schaefer (1987), Bowen (1991, Grant (1991), Frederick (1994), Lee & McKenzie (1994), Lozano (1999), Ostas (2001), McAleer (2003), Porter & Kramer (2003), Coelho et al. (2003), Gallagher (2005), Torres (2006), Cosans (2009), etc.

Luego enuncia las características de la RSE y, precisamente entonces, yerra en su exposición, es el único desdoro. de contenido o de fondo (que no se evalúa específicamente a la hora de hacer la exposición, sino con ocasión de la ponderación del trabajo final de investigación), pues no acaba de dar noticia, no al menos desde mi criterio personal, de lo que es en realidad la RSE. En concreto, aunque Cristina enuncia la voluntariedad como una nota imprescindible de la RSE, sin embargo, no acaba de entender qué significa eso. Pero ni tampoco sus colegas o compañer@s, ya que aplaudieron con cierta alegria y reconocimiento sincero la excelente alocución de Cristina. Les pedí que hicieran críticas a su exposición y nadie habló, al raro, podria ser que hubiere un previo "pacto de silencio y/o de no agresión" (vamos, lo de hoy por tí y mañana por mí), pero lo cierto es que en un debate ""quien calla... u otorga --y concede la pretensión del adversario o interlocutor- o, en su caso, defiende lo mejor que puede su postura particular y critica frente a su oponente u adversario --por supuesto, ello siempre ha de hacerse de forma saludable, educada y civilizada--"".

Lo más llamativo del concepto de RSE que propuso Cristina fue, siguiendo la inconclusa senda que nos habíamos trazado en las clases iniciales para elucidaros la definición de RSE ([1] Responsabilidad, [2] Social y [3] de las Empresas), que no dió en el clavo nada más que en un eslabón o escalón, en el último (empresas o empresarios), pero erró en los otros dos, a saber: No supo explicar acertadamente por qué la RSE es un sustantiva y esencialmente y, ante todo, "Responsabilidad", ni tampoco atinó hablar del porqué del adjetivo "Social".

Así las cosas, y antes de explicaros directamente sendas dudas de contenido, que tod@s tenéis (pues tras la exposición os volví a reiterar una aclaración de en qué erraba Cristina al respecto, sin obtener la menor sugerencia ni explicación), os invito a que os releáis los artículos que en campusvirtual dije que eran indispensables para entender qué era la RSE, en especial, los dos de mi maestro, Gaudencio ESTEBAN VELASCO (2004 y 2014), quien lo deja más que meridianamente claro, pero que, al parecer, o no lo leístéis como merece o bien lo habéis olvidado velozmente. En cualquier caso, obligada es la relectura para disipar la confusión, ¿de acuerdo?

Tenéis hasta el jueves próximo, hasta la una y media (es decir, un día, a contar de ahora mismo), para hacer este ejercicio. Nos veremos a las 15:30 horas en la clase habitual de RSE. Hasta entonces, cordialmente.

Francis Mtnez. Segovia

sábado, 15 de febrero de 2014

De la RSE y los Derechos Fundamentales de los Trabajador@s (A propósito de una entrada del Blog del Profesor Antonio Baylos)

El más que recomendable Blog de Antonio Baylos, del que damos noticia también en esta página, aborda en su última entrada denominada "La dimensión internacional de los Derechos Laborales en la crisis" (el link puede verse en la sección de este blog llamada "Otros blogs que sigo", pero pongo aqui directamente el vínculo del blog: http://baylos.blogspot.com.es/2014/02/la-dimension-internacional-de-los.html).

La cuestión que se aborda por el Prof. Baylos, que compartimos absolutamente, por lo que esta entrada --que también ha constituido tres comentarios en su blog-- sólo viene a abundar en su postulado: o nos ponemos a trabajar ideando vías jurídicas para proteger los derechos fundamentales de los trabajadores o éstos quedarán pogresivamente más indefensos a la vista de la actitud de los órganos juriddiccionales patrios.

Para quienes siguen este blog quedaría una pregunta que responder: ¿por qué se trata en este blog de RSE esta cuestión? Espero que os atreváis a hacer conjeturas y, más aún, a explicar el porqué de lo adecuado u oportuno de ser tratado en esta sede de la Responsabilidad Social Corporativa.

Esta entrada se corresponde con los tres comentarios realizados en el blog de Antonio Baylos, a saber:

Excelente entrada, il mio caro amico Antonio, como suele ser tu costumbre y nuestra fortuna al leerte. Pues sí, efectivamente, los derechos de los trabajador@s están en entredicho en los últimos tiempos por mor de la maltrecha economía que todo lo explica, que no justifica, por supuesto.

Los neoliberales han sacado pecho y postulan que los recortes económicos son imprescindibles y, no sólo eso, sino que también la amputación de los derechos sociales les parece imprescindible. Ello permite entender, que –reitero– no justificar, que la degeneración del estatuto jurídico de cualquier ciudadano sea más que patente, galopANTE y preocupANTE... sí, sí, vaya ya todo ello por delANTE!!! ¡¿Huy cuántos ANTES me han salido!? :–)), Quizá sea porque vamos abocados irremediablemente, si nadie lo evita hacia una situación de ANTES (OJO: no que erré el uso de la tercera persona ya que debe hacerse en primera persona, el interlocutor, por tanto, corrijo: si no lo evitamos y nos ponemos las pilas para luchar de nuevo frente a estas nuevas hordas neoliberales depredadoras y voraces de los siempre incómodos y poco rentables derechos fundamentales de los trabajadores). Sí, sí, vamos en un viaje en el tiempo hacia una situación ANTErior, la que había ANTES de ANTES. Puesto que, si esto sigue tal cual, al final quedará vacío todo lo relativo a derechos fundamentales de los trabajadores, aquellos que en el más inmediato ANTES –el del inicio de la crisis financiera mundial– eran al menos en apariencia eran cuasi plenos o, por así decir, si se me permite la licencia literaria, rebosANTES (aunque, lo reitero, incluso cuando ello fuera más en apariencia que del todo real, pues tan poco hay que pasarse en la exaltación del grado de consecución real ANTE nuestros Tribunales de nuestros derechos laborales).

Pero es que la cosa es muy preocupANTE, como dices ANTONIO, las instituciones están impregnadas de esa filosofía neoliberal que todo lo aborda y desarma, especialmente todo aquello que supone un coste en los procesos empresariales y de gestión de intereses colectivos, y, en este sentido, los derechos laborales no son gratis para el empresario o las Administraciones Públicas, por mucho que siempre impenitentemente lo hayan intentado –e, incluso, algunas veces logrado de facto–.

Ahora estamos en eso, en los recortes económicos y, por ende, también sociales. Es más, recortes de derechos fundamentales, de los más elementales, de esos que en todo sitio y lugar se proclaman, como bien nos ilustras Antonio. ¡¡¡Vamos que sólo falta que mi tocayo el afamado Papa Francisco dijera aquello del Urbi et orbe y lo “predicara” de los derechos de los trabajadores!!!

Así las cosas, sólo nos queda una cosa que hacer a los juristas más convencidos ANTE este incesANTE desmontaje institucional de los derechos fundamentales, unos embates iniciados desde todas las instancias (local, provincial, regional, nacional, comunitaria, glogal)... pues sí, ANTE esto, sólo nos queda por reivindicar aquellas vías jurídicas existentes –aún... aún– y de las que hacerse eco para articular vías efectivas de defensa de los trabajadores. Si no lo hacemos el procedimento nos fagocitará... o hallamos caminos en el procedimiento o este nos digerirá (como bien decía C. Marx el Derecho siempre es un superestructura que vehicula y trata de legitimar el ejercicio –abusivo, inclemente, vil– del poder político). Así que toca luchar e idear huecos en los procedimientos tutelares de los derechos fundamentales, aquellos que muy bien apuntas y nos enseñas en tu magnífica entrada, querido Antonio. Hay que esforzarse porque sea así, porque no nos recorten más que aquello que nosotros aceptemos de buen grado y, obviamente, no habrá representante alguno de los trabajadores que se siente a negociar la expropiación de los derechos civiles y humanos que cualquier ciudadano del mundo puede reinvindicar como expresión de la común y más mínima dignidad del ser humano. Otra cosa es que en poco tiempo nos clasifiquen, siempre a la fuerza en otra categoría jurídica (sin duda, ya que no puede haber connivencia, aunque también podría ser casi tolerado si nos volvemos apáticos y no luchamos), que nos tipifiquen como un subproducto, bueno, serán menos directos, apelarán al sujeto a la hora de degradarnos jurídicamente en lugar del objeto (por más que se nos considere materialmente un mero objeto), por lo que nos tildarán de subciudadanos, de una subespecie (seremos como un mal necesario pero que molesta al bien común del mercado) y, por ende, se nos acabaría por privar del estatus jurídico de ciudadanos, de sujetos de derechos constitucionalmente reconocidos a las personas. No hay que alarmarse, la historia es cíclica y se nutre de experiencia pasadas, más o menos remotas o próximas. En Roma ya pasaba, estaban los ciudadanos romanos, con todos sus privilegios y, en otro submundo, se hallaban el resto de seres (sub)humanos, quienes, precisamente por no ser quienes (sujetos) sino objetos (que), no tenían derechos y tan sólo eran una mercancía más, corrijo, un bien mueble susceptible de tráfico económico pero privado del más elemental derecho, es decir, eran esos a quienes (rectius: los objetos a los que) se les llamaba esclavos.

Pues o nos quitamos la pereza, agudizamos el ingenio y nos ponemos las pilas o lo que está por venir no va a ser lo de ANTEs de lo de ANTEs, es decir, aquello en lo que la mayoría está pensado, a saber: en mi otro tocayo, el otrora Dictador de esa ansiada y evocada España de los beligerANTEs (de esos que te ponían el garrote si te quejabas o de los que te mandaban al paredón si eras rojo o republicano). No me refiero a ese ANTEs tan relativamente inmediato, no, no, no se trata de Francisco Franco, no... Vamos mucho más allá, sin duda, pues esta ola neoliberal habla de acometer la verdadera revolución del mercado global, no debemos ni podemos permitirnos el lujo de dejar de prestar atención a sus intenciones... porque por mor de la economía se va intentar paulatina y lo más inadvertidamente posible la expropiación paulatina, progresiva y, a la postre, más absoluta de derechos fundamentales del ser humano. Pues se quiere descafeinar, primero, para hacer ineficaces, después, y concluir con evitar el ejercicio puro y duro, por último, de  los derechos fundamentales de los trabajadores. Y, por esa vía, imperceptible... casi, con “el síndrome de la rana que ignora que está en la olla y que está siendo cocida”, es decir, sin que se advierta que la temperatura –el daño paulatino o recorte– se le sube paulatinamente, para que a la postre de este taimado y cruel proceso expropiador, al final, muy al final... sólo nos quede un término huero, sin contenido, sí claro, existirán los sacrosantos “derechos fundamentales”, claro, claro, pero, en realidad, debajo tan sólo habrá la triste y trágica realidad del más remoto ANTES: sólo habrá material o sustantivamente unos “privilegios fundamentales”, puesto que los formal y constitucionalmente proclamados como derechos fundamentales de cualquier ciudadano sólo los ostentarán de facto, como siempre suele ocurrir cuando no hay igualdad entre sujetos, aquellos poderosos y afines. Nadie más.

O no echamos a las barricadas –jurídicas– o me temos que nos abocan irremisiblemente a la vieja Roma, querid@s amig@s, pues se ha iniciado un viaje, que confiemos que no sea sin retorno, sino que aún sea retornable –de nosotros dependerá en gran medida, sin duda–, para nuestro bien y el de nuestras sucesivas generaciones. Los juristas debemos actuar cuanto ANTES, porque de lo contrario, estaremos ANTE la nada jurídica, ANTE ciudadanos de primera y subciudadanos, ANTE dominadores y súbitos, ANTE la ALIENACIÓN. Demasiados ANTES. Me sumo al parecer de Antonio, sí. No nos contentemos con ese futuro no gris... sino de los más oscuro. Así que sólo nos queda un grito de guerra, el que siempre han enarbolado los más pobres y vulnerables: ¡¡A luchar, a luchar y... p’alANTE!

Francis

@fjmsegovia